martes, 5 de noviembre de 2013

Mi fin de semana en Cien Palabras



Me sentía completa cuando sostenía tu mano, me mirabas a los ojos, te recostabas sobre mis piernas, y me decías “buenas noches” dándome un beso en la frente.
Me encontrabas en el café de ojos brillantes hallados en una habitación repleta de gente que no sabía ser infinita.
Creo que me acostumbré a tu regaloneo y ahora que no te tengo, lo único que quiero es volver a vivirlo, volver a pisar esa sala y volver a sentirme segura contigo, volver a cerrar los ojos y estar segura de que al abrirlos estarás mirándome con una sonrisa en los ojos.
  









Obra no. 1


Ella: Estoy bien ahora….¿Cuál es tu afán de hacerme sentir mal?
Él: No, no es eso.
Ella: Entonces… ¿Qué es? Estoy bien, tengo la gran parte de ti superada, pero…siempre, siempre en este punto llegas y lo arruinas todo.
Él: Camila…
Ella: Siempre, no importa lo que haga, porque tú de la nada apareces y haces que vuelvan todos estos sentimientos sentimientos hacia ti. Me ignoras completamente, no me diriges la palabra, pero…me miras, me sigues mirando a pesar de no hablarme, y tus miradas me meten duda.
Él: Y luego, una vez por semana olvido todo eso y te hablo.
Ella: Como si nada hubiese pasado.
Él: Y eso…¿Te molesta?
Ella: No me molesta, me duele y me confunde
Él: SI ya nada pasó, ¿Por qué te sigue gustando un pobre tipo que no te pesca y te hace sentir mal? ¿Por qué te sigues confundiendo conmigo?
Ella: Por la misma razón que tú respiras sabiendo de que te vas a morir.