Me sentía completa cuando sostenía tu mano, me mirabas a los ojos, te
recostabas sobre mis piernas, y me decías “buenas noches” dándome un beso en la
frente.
Me encontrabas en el café de ojos brillantes hallados en una habitación repleta de gente que no sabía ser infinita.
Creo que me acostumbré a tu regaloneo y ahora que no te tengo, lo único que quiero es volver a vivirlo, volver a pisar esa sala y volver a sentirme segura contigo, volver a cerrar los ojos y estar segura de que al abrirlos estarás mirándome con una sonrisa en los ojos.
Me encontrabas en el café de ojos brillantes hallados en una habitación repleta de gente que no sabía ser infinita.
Creo que me acostumbré a tu regaloneo y ahora que no te tengo, lo único que quiero es volver a vivirlo, volver a pisar esa sala y volver a sentirme segura contigo, volver a cerrar los ojos y estar segura de que al abrirlos estarás mirándome con una sonrisa en los ojos.

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